Voy a ser abogado, estudio periodismo. Amante de la historia y el pensamiento. Ciudadano crítico. Orgullosamente paraguayo. Tenía un perrito y se llamaba Kim.

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    La democracia es una broma griega, pero es mejor que culquier cosa seria.

miércoles, 18 de enero de 2017

Un vistazo a la desburocratización de los procesos administrativos.

El ideal del Estado de Derecho plasmado en el primer artículo de la Constitución Nacional de 1992, mucho más allá de su concepción estricta de sistema  en el cual la actividad estatal debe necesariamente estar regulada por la ley, esconde intrínsecas ideas mucho más complejas, profundas y abstractas: No basta con que el sistema esté jurídicamente estructurado, sino que el ordenamiento jurídico debe funcionar de manera correcta hasta su escaño más bajo, y las normas deben ofrecer una democratización de los recursos, de la información e incluso, del tiempo como factor fundamental, sin desatender la eficiencia, y lo que es más importante y fin último del derecho, la justicia.

No está de más, a modo de digresión, cuando a estructuras normativas nos referimos,  abrir un paréntesis para preguntarnos si la Constitución Nacional, ofrece realmente un sistema acorde a los nuevos tiempos, teniendo en cuanta que aquella Constituyente se vio bastante condicionada a una coyuntura histórica y política muy marcada, en la que en el afán por restarle poder al Ejecutivo, se le dio más de lo debido al Legislativo, y prácticamente, se convirtió al Judicial en un órgano político.
Estos factores, entre muchos otros, definitivamente, no ayudan a una justicia independiente, y tampoco otorga la libertad necesaria para una administración eficaz. Al fin y al cabo, las ideas republicanas consagradas en su preámbulo llevan consigo el modelo de poderes equilibrados, como lo dijo Montesquié (…).

Si bien no es en realidad el objetivo principal de estos párrafos explicar aquella situación, es de gran importancia  tener en cuenta esas ideas a los efectos de pensar en una buena administración.
Cualquier Estado, por más déspota que sea, necesita como factor de funcionamiento permanente una buena administración: La legislación es intermitente, la justicia puede dejar de funcionar, pero nunca, ni un solo día, la administración.

Se puede hablar de un concepto de “mejoramiento básico” en trámites administrativos, como una búsqueda de eficacia y efectividad de los procesos, cumpliendo así una doble función: Por un lado la de desinflar la pesada mochila que de por sí tiene el aparato estatal, y a la vez ofrecer una mayor facilidad al usuario, sin restricciones de esfuerzo y movimiento, buscar un punto medio entre el buen funcionamiento y la comodidad, sin desatender la seriedad, para tener como resultado un sistema interesante para quien lo mire desde afuera.

Ahora bien, el concepto de Burocracia busca significar todo lo contrario a lo antes expuesto. Se encuentra en todas partes dentro de cualquier sistema. El desafío está en reconocerla, y de ser posible, suprimirla de la manera más efectiva posible, buscando soluciones creativas, de manera a optimizar recursos, tiempo, y el sistema en sí mismo.
Sin prejuicio aún de si la falla es estructural o es una falta de rendimiento, organización o eficiencia de los distintos órganos administrativos, tanto en los mismos procesos como en los asuntos litigiosos y contenciosos que de ellos derivan, podemos afirmar casi sin miedo a la equivocación, que procesos con escalones de más y lentos, al igual que la falta de seguridad jurídica, afectan de una manera indirecta a la Economía, ya que no se establece una plataforma segura para grandes inversionistas extranjeros.
Nos referimos a documentación sencilla, entendible y práctica. Estandarización de formularios, medios sencillos de comunicación entre el órgano administrativo y los usuarios, y  lo que es fundamental, la implementación de la tecnología en cuanto acto sea posible, ya que esto genera un sinfín de beneficios, empezando por un mejor funcionamiento, pasando por la satisfacción de los usuarios por la optimización del tiempo y hasta un bien para el medio ambiente, por la menor utilización de papel.

Debemos caminar hacia un gobierno cada vez menos burocrático, y cada vez más democrático, en el sentido de democratizar la información, y el intento de llegar a más personas con la mayor de las comodidades. Para este menester, muchos países han optado por la implementación de los denominados “gobiernos electrónicos”, los cuales consisten en la implementación de la tecnología, y en especial del Internet como plataforma y herramienta fundamental, para crear una relación aún más estrecha con los ciudadanos.

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Los procesos cuasi judiciales son aquellos en los que un órgano administrativo toma atribuciones de características similares a las de un órgano jurisdiccional para resolver un asunto litigioso sin tener que recurrir al Poder Judicial. Este es otro de los muchos factores en los que una correcta administración puede traer ventajas a la estructura, pues, al resolverse de manera poco efectiva los asuntos litigiosos derivados de trámites administrativos, se descongestiona la función propiamente jurisdiccional, y nuevamente, de esta manera se puede suprimir burocracia.

Como epílogo, podemos decir que la democratización de la información y la constate búsqueda de un sistema administrativo mejor, son indispensables piezas para la correcta configuración del Estado de Derecho. La desburocratización es el camino para una administración moderna y eficiente, capaz de satisfacer de manera rápida y definitiva las diferentes problemáticas que surgen, con ideas creativas, ya sea de manera discrecional o reglada, según sea el caso. Es imperioso crear un sistema acorde a los nuevos tiempos, el siglo XXI, el de la información, el de los constates cambios. Hacer que nuestro país, así como muchos otros, de una buena vez tome las sendas del progreso sustentable, de la seguridad jurídica y de las plataformas propicias de negocios e inversiones, a manera de poder solucionar otros problemas, que a efecto dominó, irán encontrando resoluciones. Si bien es cierto que indispensables son la educación y la salud pública, mientras la estructura normativa no sea la más idónea, de difícil manera se podrá salir de la zanja del atraso. Al más puro estilo positivista, se podría afirmar, que la norma, hace a la sociedad.  
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